Venezuela: la lucha de clases y la campaña de las elecciones presidenciales del 7 de Octubre

Al momento de escribir estas palabras, faltan ya pocos días para el inicio oficial y formal de la campaña electoral en Venezuela, y hablamos de inicio formal, debido a que desde principio del año 2012 tanto la burguesía como las masas trabajadoras han iniciado una agitada campaña política a lo largo y ancho del país, con la mirada puesta en el 7 de Octubre.

La burguesía, como ya nos tiene acostumbrados, luego de 12 años de difundir mentiras y más mentiras a través de sus medios de comunicación, nuevamente se lanza a la campaña electoral difundiendo cifras irreales a sus electores y al país. Al igual que en todas las anteriores contiendas electorales, los medios de comunicación de la oligarquía nos hablan de una victoria segura de su candidato, de disminución considerable del apoyo popular al presidente, de enorme apoyo a su candidato entre las masas populares del país, etc., y todo ello lo intentan argumentar mediante cifras muy poco creíbles provenientes de encuestas y consultoras que bailan al son que les toquen las clases dominantes. Veamos.

La burguesía, sus encuestas y el apoyo popular real a la revolución

La consultora Varianzas, dio a conocer que “el presidente Hugo Chávez goza de un 50,7% de intenciones de voto, mientras que las preferencias del aspirante por la Mesa de Unidad Democrática, Henrique Capriles, alcanzan el 45,5%”. Es decir, de antemano, faltando una semana para el inicio de la campaña, la encuestadora Varianzas da un empate técnico entre el presidente Chávez y Henrique Capriles Radonski. Todo ello porque sin duda alguna el nivel de apoyo popular de Capriles superará al de Chávez durante los próximos meses y éste último será derrotado en las urnas. Fantasías burguesas, nada más. No es la primera vez, y quizás tampoco sea la última.

De manera más descarada, según la encuestadora JDP, Henrique Capriles goza del 46,13% de popularidad y Hugo Chávez tan sólo alcanza un 44,87%. Ello, argumentado entre otras cosas, sobre la base de que “el candidato de la Unidad, Henrique Capriles Radonski, está ganando en 9 estados, más el Distrito Capital y el actual Presidente de la República, en 14 entidades”, “las entidades en las cuales lidera Capriles cuentan con mayor cantidad de población”, y obviamente según JDP “esos resultados son favorables cuando hacemos el análisis global del país”. Por el contrario, los estados “donde el presidente Chávez resulta favorecido son entidades más pequeñas”. Todo esto fue explicado por Miguel González vocero de FDP Consultores, en una entrevista realizada por medios de comunicación privados. Nada más alejado de la realidad.

Por el contrario, las principales encuestadoras del país, alejándose de cualquier utopía burguesa, le dan una clara ventaja a Hugo Chávez frente al candidato de la derecha. Veamos algunos ejemplos.

En primer lugar, la consultora IVAD (Instituto Venezolano de Análisis de Datos) anunció el pasado 04 de Junio que la “intención de voto a favor de Hugo Chávez se ubicó en 54,8% en mayo pasado, mientras que el candidato opositor Henrique Capriles alcanza 26,3%”. Asimismo, según esta consultora, el “57,9% de la población encuestada mostró su acuerdo con la frase quiero que Venezuela vaya en la dirección en la que la está llevando el Presidente Chávez.”

Por otro lado, según la encuestadora 30.11 “el presidente Hugo Chávez goza de una intención de voto de 56,8% frente a 27,1% del candidato de la MUD, Henrique Capriles. Esto le da una ventaja de 29,7 puntos al jefe del Estado sobre su principal contendor.”

Esta misma consultora realizó otra serie de preguntas, como por ejemplo “¿Cuál de los dos candidatos cree usted que se preocupa más por los pobres?”, 67,3% respondió que Hugo Chávez, mientras 22,4% dijo que Henrique Capriles. De la misma manera, en la pregunta “¿cuál de los dos candidatos, Chávez y Capriles, dice lo que piensa de verdad? 67,3% favoreció a Chávez frente a Capriles con 24,7%.”

Por último, de acuerdo con la última encuesta realizada por la consultora International Consulting Services (ICS), “el presidente de la República, Hugo Chávez, cuenta con 62,9% del respaldo de los venezolanos, de cara a los comicios presidenciales del 7 de octubre, en tanto que el abanderado de la derecha, Henrique Capriles Radonski, registra 25,6% de apoyo, lo que evidencia una diferencia de 37,3% a favor del mandatario nacional.”

Todo ello muestra que al cumplirse 12 años desde el inicio de la Revolución, todavía existe un fuerte y estrecho lazo entre las masas trabajadoras y el presidente Chávez, lazo que constata a su vez una correlación de fuerzas que todavía es ampliamente favorable a la Revolución Socialista en la sociedad venezolana.

Sin embargo, también hay razones para preocuparnos

A pesar de todos estos datos estadísticos, sería un terrible error caer en triunfalismos y difundir la idea entre las masas trabajadoras de que simplemente ya ganamos las elecciones de antemano. Eso podría aplacar y debilitar la movilización de las masas necesaria de cara a las elecciones del día 07 de Octubre.

Además, como marxistas debemos plantear con firmeza que no todo es alegría y celebración, también hay serias razones para preocuparse.

Para ningún militante de base honesto, es un secreto el hecho de que existe un fuerte descontento entre capas cada vez más amplias de las masas revolucionarias hacia la burocracia dirigente del partido, burocracia que también dirige en casi su totalidad a las instituciones del estado burgués, y que además ha sido completamente absorbida por la dinámica de las relaciones de poder características del propio estado, donde dichos dirigentes han terminado por convertirse en burócratas que han olvidado los problemas materiales reales de la clase trabajadora y el pueblo, y ahora sólo se ocupan de su propio bienestar, de sus privilegios y de su propio confort.

Cada vez es mayor la cantidad de militantes revolucionarios que en las calles dicen: “Yo voto por mi presidente, pero no voto por el gobernador ni por el alcalde”. Esto refleja un descontento creciente hacia los sectores burocráticos y reformistas de la dirigencia del PSUV, descontento que ha tenido sus repercusiones claras en las derrotas en las elecciones regionales de 2008 en estados como Miranda y Táchira, pero que también influyó de manera importante en los resultados de las elecciones parlamentarias de 2010, donde perdimos la mayoría calificada.

Sin embargo, ésta no es la única razón del descontento existente entre capas cada vez más amplias de militantes revolucionarios. La razón de fondo que ha generado una desmovilización y apatía entre sectores de las masas bolivarianas, radica en que los males sociales que son consecuencia del sistema capitalista no han sido totalmente erradicados todavía, y ello como consecuencia de que en la Revolución Bolivariana, todavía no hemos dado el golpe definitivo para acabar con el sistema capitalista.

A pesar de que la Revolución se acerca a sus 13 años de existencia, todavía unas pocas familias en Venezuela son dueñas absolutas de las principales fuentes de riqueza del país. Todavía, los principales bancos, las principales industrias y las mejores y más grandes extensiones de tierra siguen en manos de unos pocos, lo que les permite enriquecerse por medio de la explotación de las masas trabajadoras del país. Mientras las palancas fundamentales de la economía no estén totalmente en manos del pueblo, no podremos resolver los problemas fundamentales y más acuciantes de nuestra sociedad. He allí la cuestión fundamental.

Ahora bien, esta situación sin resolver no puede sostenerse eternamente. Si no resolvemos de manera definitiva los problemas más acuciantes del pueblo, a la larga esto generará apatía y desmovilización entre los sectores más oprimidos y pauperizados de las masas trabajadoras, con las graves consecuencias que ello significa para la revolución en el ámbito electoral.

La Revolución Sandinista nos muestra uno de los ejemplos más trágicos en la historia de las revoluciones latinoamericanas a éste respecto. Recordemos las elecciones presidenciales del 25 de Febrero de 1990, donde la revolución fue derrotada en las urnas (la candidata de la burguesía Violeta Chamorro, obtuvo el 54% de los votos contra 40% de los votos obtenidos por Daniel Ortega, candidato del FSLN), después de 10 años de un proceso revolucionario que tampoco fue llevado hasta al final, lo que acarreó que las masas continuaran sufriendo las penurias y miserias del sistema capitalista, unidas a los terribles sufrimientos generados por la sangrienta guerra de los contras, que fue promovida por el imperialismo norteamericano y la burguesía nicaragüense.

Los revolucionarios y revolucionarias venezolanas debemos por lo tanto extraer las lecciones necesarias de esta trágica derrota, a fin de que en la Revolución Venezolana no se repita lo ocurrido en Nicaragua.

La campaña electoral y el papel de las luchas reivindicativas. Un aporte desde el marxismo

Desde un punto de vista científico, es decir, desde un punto de vista marxista, la mejor campaña política posible que puede hacer el PSUV en favor del proceso revolucionario, consiste en la participación activa del partido en las luchas del movimiento obrero y popular, con el fin de conducir a la victoria a cada una de esas luchas.

La comprensión de la relación existente entre la lucha por las reivindicaciones materiales del pueblo, y la lucha política por abolir el capitalismo y construir el socialismo, es de vital importancia para que un partido político revolucionario pueda desarrollar una intervención correcta y exitosa en la lucha de clases.

Como hemos explicado más arriba, para el pueblo la Revolución Bolivariana significa la dignificación material de sus vidas, su emancipación del yugo que han constituido a lo largo del siglo XX la pobreza y la miseria causadas por el capitalismo. Si la Revolución no contribuye a elevar las condiciones materiales de vida del pueblo, de manera significativa y sobre todo, definitiva, ésta no tendrá futuro alguno en el mediano y corto plazo. Sin embargo, el problema central de ésta cuestión radica en que precisamente bajo el capitalismo, no es posible resolver de manera definitiva los problemas más acuciantes de las masas trabajadoras, como lo son la carencia de vivienda, el acceso a la salud, la delincuencia y el desempleo, entre otros.

Sólo la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción y el establecimiento de una economía planificada democraticamente bajo control de la clase trabajadora, que permita satisfacer por igual todas las necesidades de nuestra sociedad por una parte, y, la abolición del estado burgués y la construcción de un estado socialista sobre la base de las comunas y los consejos de trabajadores y trabajadoras por otra, nos permitirá acabar con la miseria social generada por el sistema capitalista y asimismo, nos permitirá de manera definitiva dar al pueblo la mayor suma de felicidad posible, garantizando además la irreversibilidad de la Revolución Bolivariana.

En ése sentido, la mejor campaña que puede hacer el PSUV es, por un lado, participar en las luchas concretas más importantes del movimiento obrero y popular que están siendo llevadas adelante en la actualidad. Como hemos dicho, el PSUV debe acompañar estas luchas, debe apoyarlas y debe a su vez trabajar tenazmente para conducirlas a la victoria. Por otro lado, el PSUV debe hacer un diagnóstico serio y real de los problemas sociales que todavía aquejan a nuestro pueblo, y a su vez debe elaborar, mediante un gran debate en su seno donde la militancia de base participe activamente, un programa de acciones revolucionarias concretas, que permitan solucionar estos problemas, aunque sea de manera parcial pero avanzando a la vez en la lucha para abolir el capitalismo y construir el socialismo.

Pensemos por ejemplo en el caso de la cuestión concreta del desempleo: A pesar de que ciertamente el desempleo ha ido descendiendo progresivamente durante los últimos 12 años hasta llegar en la actualidad a su punto más bajo desde el inicio de la Revolución, este descenso se debe en buen medida a la inversión estatal en materia productiva y de obras de infraestructura llevadas a cabo por el gobierno bolivariano, pero también, se debe al fuerte engrosamiento de la nómina de trabajadores y trabajadoras en las instituciones públicas y ministerios durante la Revolución.

Sin embargo, la mayoría de estos empleos en el sector público no son de carácter productivo, sino que por el contrario engrosan las filas de las comúnmente denominadas “burocracias ministeriales”, es decir, una buena parte de ellos son trabajadores de oficina. Por otra parte, es muy importante destacar que el empleo informal en Venezuela todavía se haya en un elevado 41 %, y nada más ha descendido 6 puntos porcentuales si lo comparamos con la cifra en la que se encontraba al momento de llegar el Presidente Chávez al poder en 1999, que era de 47%.

Ahora bien, en el sector privado de la economía existe una fuerte problemática, ya que, como consecuencia de las distintas regulaciones que ha aplicado el gobierno bolivariano sobre el sector privado, como por ejemplo regulaciones sobre los precios de productos elaborados y de insumos (lo que significa que se le ha puesto un límite a la ganancia obtenida por la burguesía), la clase capitalista ha respondido con un sabotaje feroz contra la economía venezolana, cerrando empresas y fábricas, echando a los trabajadores a la calle, o despidiendo trabajadores para mantener los márgenes de ganancia, disminuyendo de manera considerable los niveles de inversión productiva en las empresas, y aplicando una huelga de capital, sacando fuera del país gran parte de sus inversiones y capitales, llevándolas al extranjero. Todo esto ha generado a su vez el cierre de alrededor de 6.000 empresas durante los últimos 12 años.

Éste sabotaje de la economía además ha llevado a un aumento importante de las importaciones de productos de consumo que se sufragan con las reservas de divisas acumuladas por la venta de petróleo, cuando en realidad la inmensa mayoría de esos productos se podría producir en el país.

Muchas de estas fábricas abandonadas y cerradas pueden observarse en distintas zonas industriales a lo largo y ancho del país. En el interior de una buena parte de ellas todavía se encuentran las maquinarias industriales con las
cuales se elaboraban los productos que allí se fabricaban antes de ser cerradas. Si se ocuparan estas fábricas y se les hiciera el debido mantenimiento técnico a dichas máquinas, podrían ponerse en funcionamiento nuevamente en corto tiempo, generando miles de nuevos empleos en todo el país, y ayudando de manera significativa a levantar el aparato productivo nacional, golpeado de manera considerable por el sabotaje económico impulsado por la burguesía venezolana para atacar a la revolución.

El impacto político y económico de una acción como ésta se pierde de vista. En primer lugar, en lo económico se daría un duro golpe a la burguesía, ya que se fortalecería el porcentaje de la propiedad estatal en el país, en comparación con el porcentaje de propiedad industrial privada nacional, asimismo, como hemos dicho se abrirían miles de puestos de empleo, y esto en segundo lugar tendría un impacto político enorme, ya que contingentes importantes de sectores desempleados y de trabajadores informales, se verían atraídos hacia esta medida, lo que a su vez estimularía a muchos de estos compañeros a sumarse a esta lucha, reforzando por lo tanto el apoyo popular hacia la Revolución entre sectores descontentos, despolitizados o que han caído en la apatía.

La campaña oficial del PSUV y las luchas reivindicativas

Lamentablemente, buena parte de la dirigencia nacional, regional, municipal y local del PSUV no comprende en absoluto la conexión que existe entre la conciencia política de la militancia revolucionaria y del pueblo en general, y la lucha por sus reivindicaciones materiales, como consecuencia de su ideología pequeño burguesa y reformista, o mejor dicho, entienden esa relación de manera inversa.

Una de las actividades centrales desarrolladas por el PSUV en la campaña que ha sido realizada hasta ahora es el denominado “casa por casa”, que es un actividad en la cual los militantes del partido realizan visitas a cada uno de los hogares de la población que siempre ha votado por el presidente Chávez, o que por lo menos siempre ha simpatizado fuertemente con la revolución. En estas visitas, se hacen encuestas sobre las necesidades sociales de cada una de las familias visitadas, y se indaga si dicha familia ha sido atendida por alguna de las misiones recientemente creadas (Amor Mayor e Hijos e Hijas de mi Patria Venezuela). Si en alguna familia hay adultos mayores que no tengan pensión, o hay menores de edad y la familia se encuentra en situación de pobreza, sean los respectivos padres desempleados o no, entonces esa familia será incluida en las respectivas misiones, y se le otorgará una beca de 430 Bs. por cada menor de edad, asimismo, si el respectivo adulto o adulta mayor no goza de pensión, también ésta le será otorgada.

Ahora bien, debemos preguntarnos, si en una familia determinada es la carencia de un empleo por parte de uno o de ambos padres de la familia, la causa central de su situación precaria, ¿qué solución puede plantearle el militante que está realizando el “casa por casa”, además de la beca para sus hijos e hijas? La repuesta es ninguna. Y la respuesta es ninguna debido a que desde su creación, la dirigencia del partido todavía no ha planteado ningún programa de empleo, que bien podría y debería estar basado en el diagnóstico que hemos planteado arriba. El desempleo es un problema intrínseco al capitalismo, agravado en Venezuela por el sabotaje económico de la burguesía. Sólo se puede resolver si expropian las palancas fundamentales de la economía para poder planificarlas en beneficio de la mayoría de la población. Si no se arma a los militantes con un programa revolucionario en estas líneas, no van a poder dar respuesta a las inquietudes que se encuentren durante la campaña, no van a poder entusiasmar y movilizar a la base militante de la revolución bolivariana.

Los marxistas del PSUV no nos oponemos en lo absoluto al programa de becas de las referidas misiones, por el contrario, son medidas urgentes que se han tomado en la revolución para contrarrestar los niveles de pobreza de cientos de miles de familias venezolanas, elevando sus niveles de ingreso, y eso es algo que obviamente apoyamos, sin embargo, esa no es una solución firme al problema de la pobreza.

Al otorgarse las becas de la misión hijos e hijas de mi patria, se está con ello elevando el nivel de liquidez en la economía venezolana, es decir, se está elevando la cantidad de dinero circulante en el mercado capitalista de nuestro país. Dicho aumento en la liquidez, a su vez significará un aumento considerable en la demanda de bienes y servicios en el mercado nacional, por parte de todas estas familias que antes no gozaban de tales ingresos, pero, debido a las razones que hemos explicado en detalle en los párrafos anteriores, éste aumento de la demanda no va equiparado con un aumento en la oferta de bienes y servicios, al contrario, el sabotaje económico que sufre la revolución todos los días se traduce en una reducción considerable de la oferta de bienes y servicios en el mercado nacional.

Al darse un incremento considerable en la demanda mientras la oferta se mantiene estancada o incluso se reduce, ese produce de manera inevitable un crecimiento considerable de la tasa de inflación, la cual ha alcanzado niveles cercanos al 30% durante los últimos 3 años, generando esto un impacto negativo sobre el nivel adquisitivo de las familias venezolanas. Si bien es cierto que existen una serie de políticas gubernamentales como Mercal
y PDVAL, las regulaciones de precios y el alza salarial anual, destinadas a elevar el poder adquisitivo del pueblo trabajador, a la larga, si no se nacionaliza la industria de producción, importación, procesamiento y distribución de alimentos, entre otras medidas que deben ser tomadas, dirigidas a abolir la propiedad privada sobre los medios de producción, entonces la inflación continuará impactando el nivel adquisitivo de las familias trabajadoras. Tenemos que tener en cuenta además las repercusiones que tendrá la crisis mundial del capitalismo sobre la economía venezolana en la medida en que la crisis se agudice más y más durante los próximos años.

Ciertamente, hace unos pocos meses fue lanzada la gran misión “Saber y Trabajo”, con la cual se plantea crear 421 mil nuevos empleos cada año durante los próximos 7 años. El presidente, además, promulgó hace pocos días la correspondiente ley de la misión “Saber y Trabajo”, en la cual se plantea la expropiación de todos estos galpones, plantas y fábricas cerradas y abandonadas que hemos mencionado, pero, aunque eso esté reflejado en la ley, es necesario un instrumento político y organizativo para que la clase obrera y el pueblo todo puedan llevar esa medida a la práctica.

Mucho antes de que fuera aprobada la ley, ya esta idea se encontraba en discusión, tomando en cuenta que además, fue en el año 2005 la primera vez que el presidente la planteó. A pesar de todo ello, y a pesar de los reiterados llamados del presidente al respecto de esta cuestión, desde la creación del PSUV, en ningún momento la mayoría nuestra dirigencia pesuvista, ni tampoco la dirigencia sindical ha tomado en serio esta cuestión.

Incluso ahora que ha sido aprobada esta ley que permitiría agilizar la expropiación de todas esas empresas, la dirigencia del partido no ha planteado todavía ningún tipo de debate ni movilización al respecto.

La dirección reformista del PSUV plantea una campaña aislada de la lucha de clases

Consideramos importante agregar, que en lo que respecta a las luchas de los distintos otros sectores que componen el movimiento revolucionario, la actitud de los dirigentes es la misma.

Se han conformado Comandos de Campaña Carabobo (que son los comandos de campaña para las elecciones presidenciales, sus siglas son CCC) en todos los estados, municipios y parroquias del país, y en cada uno de esos comandos se han designado responsables del trabajo con la juventud, la clase obrera y los campesinos, entre otros sectores del movimiento revolucionario. Considerado a nivel nacional constituye obviamente un aparato político de enormes proporciones, pero que a pesar de su tamaño ha sido casi totalmente inoperativo hasta el momento. En ninguna de las reuniones de los comandos estadales, municipales o parroquiales se ha discutido hasta ahora el papel del partido y de los “cuadros” del partido en las luchas concretas de los distintos sectores del movimiento revolucionario.

Aunque desde hace varias semanas atrás los CCC municipales y parroquiales han comenzado a reunirse en cada rinconcito del país, en estas reuniones, desde los niveles estadales hasta los parroquiales, no hay ningún tipo de debate para la construcción colectiva de un programa de acciones tácticas y estratégicas que le permitan a nuestro partido, intervenir de manera adecuada en las distintas luchas de cada uno de estos sectores.

Podemos decir con seriedad, que en la casi totalidad de los casos, cuando militantes y dirigentes de base honestos, plantean esta cuestión sobre la mesa en reuniones de los CCC, o tratan de plantear la necesidad de que los miembros de los comandos apoyen y participen en tal o cual lucha obrera o de otro sector del movimiento revolucionario, el planteamiento se diluye en discusiones estériles de planificación de cuanta actividad pública de campaña se le ocurre al partido, sin importar si tal actividad realmente tendrá un impacto político y dejará un saldo organizativo y político valioso.

Lamentablemente, los sectores pequeño burgueses y reformistas de nuestra dirigencia pesuvista (que por si fuera poco abarcan grandes capas de nuestra dirigencia), no se interesan por las luchas reales del pueblo trabajador, y en ése sentido plantean una campaña electoral que catalogamos “de aire”, en la que se plantea conquistar el apoyo de las masas trabajadoras ganando primero sus conciencias, sin preocuparnos por sus condiciones materiales de vida y las luchas que éstas desarrollan por transformar y dignificar esas condiciones materiales, cuando, lo que en realidad debemos hacer es partir de estas condiciones materiales, y de la participación activa de nuestro partido en tales luchas, para poder conquistar dichas conciencias.

Este accionar no es exclusivo de esta campaña electoral, sino que ha sido una de las características comunes a todas las campañas electorales en las que ha participado el PSUV desde su creación.

El candidato de la burguesía y su programa de “unidad y progreso”

En el otro lado de la acera, la reaccionaria y parásita burguesía venezolana no ha perdido un instante desde que inició el año 2012, para darle rienda suelta a su campaña de mentiras contra la revolución, pero además, ahora con Henrique Capriles como candidato presidencial, tampoco ha desaprovechado la oportunidad para tratar de engañar nuevamente a la clase obrera venezolana, tal y como estaban acostumbrados a hacerlo en la 4ta república, prometiendo “villas y castillos a Raimundo y todo el mundo”, como se dice popularmente en Venezuela. Pero la realidad de la conciencia de las masas revolucionarias es otra muy distinta a lo que ellos creen.

El candidato de la burguesía, Henrique Capriles Radonski, es bien conocido por su actuación durante el golpe de Estado de abril del 2002, cuando asaltó la embajada de Cuba y permitió que sus grupos de choque cortaran los suministros de luz y agua a la misma bajo la amenaza pública de que no les entraría ni agua ni comida hasta que no se entregaran. También fue junto con Leopoldo López uno de los encargados directos de dirigir los actos de represión los días 13 y 14 de abril del mismo año, incluyendo los arrestos y golpizas a ministros y diputados. Este personaje perteneció a un grupo de extrema derecha fascista y racista llamado Tradición Familia y Propiedad. Ganó las elecciones a Gobernador del Estado Miranda en el 2008. Acto seguido intentó cerrar las misiones sociales y echar a estudiantes, médicos y comunidades de los espacios ya conquistados, lo cual causó una toma de la ciudad que obligo al gobierno nacional a intervenir y entregar a las comunidades los espacios. Hoy es candidato a presidente, quedando impunes todos sus crímenes. ¿Qué “dictadura” es esta? Al resultar electo como abanderado de la oposición para enfrentar a Chávez en las elecciones del 07 de Octubre, Capriles ha afirmado que el es un hombre “progresista” y que “no es la hora ni de la izquierda ni de la derecha, es la hora de Venezuela”.

Al ser consultado respecto a las empresas del Estado y a las nacionalizaciones que ha realizado la Revolución, afirma que deben ser revisadas y que el llamará a los empresarios y les preguntará “¿Qué vamos a hacer con estas empresas?”. Afirma que si los empresarios lo aceptan, las empresas volverán a sus manos “legítimas”. Cabe destacar que entre estas empresas se encuentran las siderúrgicas de Guayana, las hidroeléctricas, termoeléctricas y demás plantas de generación de energía eléctrica (CORPOELEC), la telefonía nacional (CANTV), las cementeras, las industrias del agro y puertos, entre muchas otras cuyas nacionalizaciones han significado un triunfo histórico de la revolución en Venezuela sobre la fuerza reaccionaria del capital, triunfo que sin duda alguna será defendido por la clase obrera y el pueblo el 7 de octubre.

En lo que a la política petrolera se refiere el candidato de la contrarrevolución afirma que PDVSA no será privatizada, pero “revisará la forma en la cual funciona”. Desde el punto de vista de la derecha, PDVSA no debe aportar a los proyectos sociales, ni rendir cuentas al fisco nacional como una empresa de todos los venezolanos y venezolanas. La misma sólo debe encargarse de producir petróleo. Para esto fomentará “alianzas con empresas conexas y con países que contribuyan al desarrollo de la inversión extranjera,” es decir, una privatización encubierta.

Asimismo, en materia agraria los latifundios que han sido expropiados por la revolución hasta ahora, serán devueltos a los terratenientes en respeto a la “propiedad privada”.

El discurso de Capriles se ha centrado en la promesa de un futuro mejor, de un país de oportunidades con una educación de calidad y sin “adoctrinamientos”, de unos empresarios comprometidos con el desarrollo y “respetuosos” de los trabajadores. Un país en el que el lobo pastará con las ovejas y no habrá lucha de clases.

El “plan de empleo” de Capriles y su desprecio hacia la clase obrera

Como si eso fuera poco, el 1° de Mayo, Día del Trabajador, Capriles declaró “no marchare con los trabajadores porque yo soy empleador”, días después de haber presentado su plan de empleo el 26 de abril, con el cual promete crear más de 3 millones de puestos de trabajo.

Dicho plan de empleo se presenta en dos modalidades.

  1. Plan empleo para todos: plantea que será fruto del esfuerzo unitario entre el gobierno y los empresarios, juntos crearán las inversiones necesarias para lograr un alza de 3 millones de empleos. Para esto habrá que dar “seguridad jurídica y confianza”.
  2. Plan tu segunda oportunidad: plantea otorgar “incentivos fiscales” a los empresarios con el fin de que contraten a los adultos mayores en “condiciones flexibles.”

En el lenguaje de la parasita burguesía venezolana esto se traduce en: flexibilización laboral y liberalismo. Política aplicada en nuestro país durante la cuarta republica y dictada desde el Fondo Monetario Internacional, que consiste en limitar al máximo la intervención del Estado en el aparato productivo, liberación de precios, garantías a los empresarios frente a los conflictos laborales, privatizaciones, liberación de aranceles para importación, apertura del crédito estadal al empresariado, supresión de derechos laborales, absorción de deudas privadas, etc. Se supone que con ésta política dará “confianza” y atraerá a miles y miles de inversionistas que colocarán sus capitales en Venezuela. En otras palabras el plan de empleo consiste en gobernar para los ricos empleadores con el fin de que den empleo.

La aplicación de la flexibilidad laboral, requiere de un proceso de desregulación del mercado laboral que usa de referente la libertad de contratación y el contrato individual de trabajo. De ésta manera los empresarios privados pueden saltar beneficios laborales de Ley y obligaciones ganadas en años de lucha. Esto se supone crea mayores oportunidades para las personas, sus mecanismos son entre otros: trabajo por comisión, trabajo temporal, la contratación por hora, tercerización, la autoexplotación, etc.

Las fantásticas promesas de Capriles ante el proletariado venezolano. ¡La mayoría de la clase obrera ya no se come los cuentos de la burguesía venezolana!

Los trabajadores venezolanos no se comen ese cuento, eso es explotación casa por casa. La burguesía venezolana, haciendo alarde de su falta de liderazgo, de su decadencia intelectual y moral, vuelve a sorprendernos con éste folklórico personaje que los representará el 7 de octubre.

Chávez cuenta con un apoyo muy grande entre la población que lo ve como líder de la Revolución, enfrentado al imperio con la certeza de que la burguesía no volverá. Su popularidad ha venido creciendo en los últimos meses y definitivamente no será nada fácil para la burguesía apátrida ganarle en las elecciones de Octubre.

Capriles insiste en que su proyecto representa el futuro y afirma que Venezuela es un país en crisis porque “el gobierno se dedica solo a hacer política”. Jura y perjura que no acabará con las misiones creadas por Chávez sino que va a mejorarlas. Todo esto junto a una cantidad de promesas que cualquier venezolano o venezolana compartirían: Paz, prosperidad, educación, salud, progreso, etc.… Todo esto suena muy bonito, pero el gran dilema es: ¿Cómo piensa lograrlo?

¿Privatizar las empresas del Estado y hacer que regresen los patronos nacionales y extranjeros expoliadores del pueblo y de la clase obrera? ¿Que pensaran los sindicatos, consejos de trabajadores y comunidades de esto? Las misiones sociales de la revolución se sostienen con los recursos de las empresas del Estado. CANTV por ejemplo, destina parte de sus recursos a la Misión Sucre, PDVSA se encarga de la Misión Robinson, Barrio Adentro y la Misión vivienda y así con todas las demás. Si vas a privatizar, ¿Cómo sostener las misiones y mejorarlas? ¿Que pasara con la Banca? ¿Volverán los banqueros ladrones, los créditos indexados, las cuotas balón?

Promete un mejor sistema de salud, educación, seguridad social. La pregunta ¿privada o pública? Esto nunca es aclarado en sus alocuciones y discursos.

La burguesía ante las elecciones de octubre y sus intenciones de aplastar la revolución

La burguesía va a utilizar todas sus formas de lucha para intentar quebrar la revolución, ya lo hemos visto en muchas oportunidades: sabotaje petrolero, golpes de Estado, huelga de capitales, intervención norteamericana, paramilitarismo, sicariato y más. De hecho el terreno electoral es el arma en la que menos creen, sus esperanzas estaban puestas en que Chávez no se presentara a las elecciones por razones de salud pero ante su inminente y clara recuperación, y viéndolo en pie de lucha para la batalla electoral han optado por desconocer las reglas del juego. En un patético desfile, los más de 30 partidos de derecha se han paseado por el Consejo Nacional Electoral a denunciar una presunta “falta de imparcialidad” de este ente, declarando que no darán un cheque en blanco para el 7 de octubre y negándose a respetar los resultados en caso de que les fueran desfavorables. Es decir, sino no ganan no reconocen las elecciones.

La campaña desatada en contra del CNE apunta a dos posibilidades. En primer lugar podrían no reconocer su derrota y llamar a manifestaciones violentas “guarimbas,” esta modalidad ya fue utilizada en el 2002-2003 cuando el hoy candidato Enrique Capriles junto a su mano derecha Leopoldo López liderizaron este tipo de manifestaciones utilizando las policías de los municipios en los cuales eran alcaldes, creando una aparente situación de ingobernabilidad y llamando a una intervención extranjera.

El segundo caso es el retiro del candidato días antes de las elecciones denunciando que no hay garantías para participar y que el “fraude” es un hecho. Esto también se vio en el 2005, cuando todos los candidatos de la derecha a diputados de la Asamblea Nacional se retiraron de las elecciones parlamentarias y llamaron a la abstención. Incluso en una oportunidad el mismo Presidente Chávez denunció planes de la extrema derecha de desaparecer a su propio candidato por otros medios más drásticos, cosa que nunca fue desmentida, pues el mismo oponente dijo que investigarían el caso. Esto sería lo que se está montando ante la guerra sucia que los medios de comunicación y el archipiélago de partidos de oposición están haciendo contra del CNE.

La campaña de la revolución tiene entonces pues la tarea de vencer no a la oposición sino a la abstención, debe lograr mover masivamente a los votantes para garantizar que el triunfo será por un margen que no deje lugar a duda alguna sobre los resultados, para lograr así dejar en el terreno los planes retorcidos de la mal entretenida burguesía.

Esto marcará definitivamente la dinámica de los meses siguientes a las elecciones de octubre, ya que justo después siguen las regionales en Diciembre, donde al no ser Chávez quien se presenta como candidato, con toda seguridad se verá expresado el descontento de la población con la acción de la burocracia oportunista y reformista, quienes con sus acciones habrán dado oxigeno a la contrarrevolución en las regiones.

Las perspectivas para la revolución bolivariana después de octubre y las tareas de los revolucionarios

Una revolución incompleta no puede sostenerse eternamente. O la revolución expropia a la burguesía y pone el poder del estado en manos de la clase obrera y el pueblo, o a la larga estará condenada a una derrota. En la Revolución Socialista no hay caminos intermedios.

Los marxistas trabajaremos arduamente para garantizar el triunfo electoral en Octubre, para continuar dando una dura batalla por derribar el sistema capitalista y construir el socialismo. Para ello es necesario completar la revolución, debemos actuar cuanto antes y tenemos el tiempo en contra.

A pesar del enorme apoyo popular del cual goza el camarada presidente, el resto de los dirigentes de nuestro partido son vistos como burócratas y reformistas por capas de la militancia revolucionaria cada vez mayores.

Este hecho, unido a la cuestión de que no hemos dado el golpe definitivo al capitalismo en Venezuela, lo cual implica que todas las lacras del sistema capitalista, tales como la carencia de vivienda, de empleo y la delincuencia, sigan afectando a grandes capas de nuestra población, a pesar de los importantes avances en materia social que hemos conquistado, tiene como consecuencia la desmovilización de grupos importantes de simpatizantes revolucionarios cuyo principal nexo y vínculo con la revolución son sus reivindicaciones materiales, que en la medida en que no sean satisfechas, se irán distanciando progresivamente del proceso revolucionario. Muy probablemente miles de estos de compañeros no voten contra la revolución, pero se abstendrán de votar, es decir, darán un “voto castigo”.

Todas las condiciones están dadas para una victoria en Octubre, pero… ¿Y en Diciembre qué sucederá? Es muy probable, que las gobernaciones que hemos perdido no sean recuperadas, por las razones antes mencionadas, más aún, podríamos incluso perder otras nuevas gobernaciones, donde el descontento hacia la dirigencia es verdaderamente enorme, como es el caso de los gobernadores de Anzoátegui y Bolívar, por mencionar sólo dos ejemplos. ¿Y qué sucederá con los consejos legislativos regionales? Muchos de los futuros candidatos a diputados regionales serán los oportunistas de siempre, de los cuales las bases revolucionarias están ya tan cansadas. A pesar del descontento, las masas votarán masivamente el 7-O, pero sabemos que para el caso de los candidatos a gobernadores y diputados a los consejos legislativos el resultado será muy diferente.

Si la derecha logra ganar un mayor número de gobernaciones y de diputados regionales de los que actualmente tiene, no dudemos ni un instante que utilizarán cada uno de esos espacios de poder para atacar a nuestra amada Revolución Bolivariana. El escenario que entonces se nos plantea en el futuro próximo es uno bastante complicado.

En estos momentos no es posible afirmar que la burguesía prepara un nuevo intento de golpe para los días posteriores a las elecciones presidenciales, basándose en una movilización de las masas que apoyan a la derecha basándose en la consigna del fraude. El imperialismo norteamericano ha sacado conclusiones importantes de los errores que ha cometido y de las derrotas que ha sufrido a lo largo del siglo XX. Es más probable que en Venezuela la táctica que va a ser utilizada va a ser la misma que se usó en Nicaragua. Se va a jugar a desgastar al proceso revolucionario, hasta poder derrotarlo electoralmente en un futuro no muy lejano. Parte de ello sería una campaña de descrédito de los resultados electorales.

Ante las amenazas que se divisan en el horizonte, la revolución debe dar el golpe definitivo a la burguesía venezolana. Los revolucionarios y revolucionarias honestas debemos prepararnos para los distintos acontecimientos que se presentarán en los próximos meses y años.

El PSUV, que debe ser uno de los instrumentos principales de la clase obrera y el pueblo para la lucha revo
lucionaria, debe ser fortalecido y debe ser transformado en un verdadero partido revolucionario. Debemos superar necesariamente el carácter de mera maquinaria electoral que hasta ahora le ha impreso la burocracia dirigente. Para ello, debemos arrancar por plantearnos dos objetivos concretos y esenciales. En primer lugar debe llevarse adelante una fuerte batalla política para rescatar la democracia interna del partido. Los y las militantes honestos debemos impulsar desde las bases una campaña nacional por el rescate de la elección por la base de los cargos de dirección en el partido a todo nivel, local, regional y nacional.

En segundo lugar, las bases debemos impulsar un gran debate nacional sobre el programa del partido en el seno del mismo. El programa aprobado en el Congreso Extraordinario debe ser dado a conocer a todos y todas las militantes de base, y debemos defender que se lleven hasta el final las medidas más revolucionarias que allí están planteadas, como la expropiación de todos los monopolios. Asimismo, en ése debate debemos explicar pacientemente que el programa del partido no sólo debe contemplar esta medida, sino que debe contemplar la expropiación de todos los sectores de la burguesía (industrial, financiero, agrícola y comercial), y el control obrero sobre el proceso de producción dentro de los centros de trabajo.

Para ello es necesario la construcción de una corriente radical de masas dentro del PSUV, para rectificar el rumbo del partido y de la revolución, y para llevar adelante un programa revolucionario de lucha para abolir el capitalismo definitivamente, programa que debe basarse necesariamente en las ideas revolucionarias del marxismo.

Una corriente de izquierda en el seno del PSUV construida desde abajo y sobre la base del principio del centralismo democrático, puede contribuir a sumar nuevamente al PSUV a la militancia descontenta y desmovilizada e impulsar un triunfo definitivo de la revolución sobre las fuerzas reaccionarias de la burguesía. El tiempo apremia y es necesario poner manos a la obra.