La lucha de clases en la Unión Europea. La crisis europea, un relfejo de la crisis mundial

El año 2010 vivió el ritmo más intenso de movilización de los trabajadores en Europa desde la década de los 70. Tras el inicial shock vivido por la clase obrera en la mayor parte de los países ante la intensidad de la recesión, entre el 2008 y 2009, el 2010 marca un cambio en los países europeos más importantes. País tras país, los trabajadores están recuperando su cohesión y acrecentando la intensidad de su respuesta.

El crecimiento económico, desde los años 90, se basó de forma importante en el recurso al crédito, lo que provocó el nivel de endeudamiento privado más alto de las últimas décadas. En los dos últimos años y medio, a su vez, hemos visto un drástico incremento del gasto público ante el crecimiento del paro, el descenso de la recaudación impositiva y, sobre todo, el intento de evitar el colapso del sistema bancario. Éste está preñado de capital ficticio, que tiene su origen en los derivados monetarios artificiales (burbujas) generados en los últimos 20 años, y está siendo respaldado por los diferentes estados para intentar evitar una crisis financiera como no la ha habido desde los años 30.

La demanda masiva y simultánea de la mayor parte de los países industrializados al endeudamiento lleva a un encarecimiento de este recurso. Tomando como base una perspectiva de largo estancamiento económico mundial, en el último año se incrementó la desconfianza en que los países menos competitivos, incapaces de competir con éxito en el mercado mundial, pudieran devolver estos empréstitos que hoy se ven obligados a pedir.

La eurozona, formada por aquellos países de la Unión Europea (UE) que adoptaron la moneda del euro, ha sido sacudida por la crisis de la deuda. El euro vincula a países cuyos PIBs per cápita divergen casi en un 100% en algunos casos; o países con situaciones crecientemente divergentes en lo que respecta al papel que van a jugar en la división mundial del trabajo. Unos tienen exportaciones al alza de productos tecnológicos de primer orden (Alemania u Holanda), y otros asisten desde hace años a la destrucción de su, relativamente más débil, tejido industrial (estado español o Portugal)…

Al mismo tiempo, Europa es una de las zonas del planeta donde las burbujas inmobiliarias se desarrollaron de forma más importante (sobre todo en Irlanda y el estado español, pero también en Gran Bretaña, que está fuera de la eurozona), burbujas que hoy los gobiernos deben sostener con sus recursos para que no implosionen sus sistemas bancarios.

Si una moneda tiene que reflejar la realidad de un país (o región), el euro refleja la inestabilidad crecientemente divergente de una estructura político-económica heterogénea que tuvo unas reglas de funcionamiento determinadas en una época de crecimiento económico, y que está en una fase de transición hacia otra manera de funcionar, ante esta crisis económica que marca un cambio cualitativo, una transición de fase, en el papel que van a jugar las diferentes economías en el mercado mundial del trabajo.

Islandia (que no pertenece a la UE, pero que ahora está llamando a su puerta) fue el primer país en sufrir un colapso financiero, que se reflejó en un inmediato cambio político. Las protestas populares provocaron en enero de 2009 la caída del Gobierno de coalición entre el Partido Conservador y el Partido Socialdemócrata.

La izquierda política, socialdemócratas más el partido de la Izquierda Verde, gobiernan con mayoría absoluta desde abril de 2009. Ha habido un claro giro a la izquierda de estos dos partidos y de los sindicatos, expresándose esto en el rechazo mediante referéndum, por el 93% de la población, del pago de las garantías de los depósitos bancarios en manos de instituciones extranjeras.

Actualmente se juzga por negligencia al primer ministro conservador que estaba al mando del país cuando éste cayó en la crisis financiera de 2008.

La Crisis Griega

El ajuste llevado a cabo por el gobierno del PASOK contra los trabajadores griegos es la “hoja de ruta” que están siguiendo el resto de países. Miembro privilegiado del apelativo que se ha vuelto famoso, PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España), Grecia, junto a Irlanda, ha visto intervenidas sus cuentas por técnicos que obedecen a los principales acreedores del club, es decir, Alemania y Francia, los dos países que juegan un rol fundamental en la actual confección de la eurozona. Los próximos meses verán, posiblemente, repetirse este mecanismo o alguno similar para el resto de miembros de tan selecto club.

En la primavera de 2010, el gobierno griego aprobó diferentes recortes, “el último ajuste necesario”:

  • Recortó las pensiones entre 30-40%.
  • Subió el IVA (1) 3 veces en la primera mitad del año.
  • Congeló los salarios en el sector privado
  • Anunció 100.000 despidos en el sector público para otoño.
  • Recortó los salarios de los funcionarios entre un 1520%.
  • Aceleró los planes de privatización de las empresas públicas.

Después del verano, hubo nuevos recortes. El uso eufemístico de “últimos recortes” ya ha quedado superado, tanto en Grecia, como en otros países.

En diciembre de 2010 el gobierno griego aprobó una ley que permite reducir los salarios hasta en un 20-25%, facilitando el despido. Desde entonces, las empresas pueden “negociar” individualmente las relaciones laborales con sus trabajadores, rompiendo el mecanismo de la negociación colectiva, e imponiendo salarios inferiores al mínimo nacional.

En el 2010 la deuda pública ha llegado a la cifra del 148% del PIB, y seguirá al alza. Esto significa que, sólo en el 2011, el Gobierno debe recortar otros 13.500 millones de euros del gasto estatal. Y, con el fin de pagar toda la deuda, los analistas serios han calculado que la economía griega tendría que crecer en un 5% por año durante los próximos 20 años, algo irrealizable para el actual capitalismo griego en el presente contexto.

Después de un “acuerdo” habido en junio de 2010 para rescatar a Grecia, que mantuvo en vilo a toda la UE, la situación actual es que en enero de 2011 el gobierno del PASOK está en negociaciones con el FMI, la UE y el Banco Central Europeo (BCE) para ver si el reembolso de las deudas se puede nuevamente retrasar. Es decir, están negociando un nuevo acuerdo. Ya nadie cree en serio que Grecia va a pagar. El debate ahora es si se pueden crear las condiciones para una “suspensión de pagos controlada”.

Los “últimos” ajustes se convierten en “ajustes permanentes”; los definitivos acuerdos son superados por “nuevos acuerdos”… En un contexto de paro masivo y estrechez económica, el efecto que tienen todos estos nuevos agravios y engaños en la credibilidad de los políticos oficiales, de las ideas políticas que representaron esperanza para una generación entera (“una Unión Europea donde todos seamos iguales…, donde los países ricos ayuden a los pobres …”), provoca frustración, rabia e ira crecientes. Eso es lo que hemos empezado a ver este año en Grecia, y se está extendiendo a otros países.

Grecia ha sido un país que ha sufrido una convulsión prácticamente permanente desde principios del año 2010, con ocho huelgas generales de todos los sectores productivos, más innumerables movilizaciones parciales de otras empresas y sectores productivos.

El desprestigio de los políticos oficiales, vinculados al PASOK (socialistas) y Nueva Democracia (conservador), es tan grande que muchos parlamentarios no van vestidos con chaqueta y corbata, para ser menos visibles. El ex- ministro conservador de economía casi fue linchado en público, al ser reconocido durante la última huelga general de diciembre. Este suceso es similar al que vimos pocos días antes en Gran Bretaña, cuando el Rolls del príncipe Carlos fue atacado por manifestantes que protestaban contra el alza de las tasas universitarias, y pone de relieve el creciente abismo que se abre entre las clases en la sociedad.

A pesar del desgaste de ocho huelgas generales en un año, el ambiente previo y posterior a la octava huelga general, del 14 de diciembre de 2010, era de determinación, tal como reflejaba el artículo de los compañeros griegos de Marxistiki Foni:

“Los bancarios ya habían iniciado una huelga de dos días el martes, protestando contra las medidas de austeridad del gobierno. Los trabajadores de autobuses y de tren ya estaban en huelga, habían declarado una semana de paro. Sólo se suspende parcialmente su paro el día de la huelga general con el fin de facilitar a los trabajadores el llegar a las manifestaciones (…) Los médicos también han estado organizando una huelga de 48 horas (…) Los periodistas van luego a una nueva huelga de 48 horas, el 17-18 de diciembre”.

A la manifestación de Atenas concurrieron cerca de 80.000 asistentes. Había secciones de la policía protestando contra el plan de austeridad.

Ha habido un giro político a la izquierda, que ha tenido efectos. En el PASOK fueron expulsados varios diputados por oponerse a los recortes, y hay amenazas de una división mayor. Parlamentarios del Synaspismos (principal partido de la coalición de izquierdas Syriza) hablan de recuperar el marxismo revolucionario y de una “Unión europea socialista”.

Electoralmente, además, la crisis con el gobierno del PASOK no está sirviendo para fortalecer a la derecha que, por primera vez, perdió conjuntamente las alcaldías de Salónica y Atenas en las elecciones municipales-regionales de otoño pasado. Entonces se constató una gran abstención que afectó fundamentalmente a los dos grandes partidos (conservador y socialista). En Atenas, por ejemplo, la abstención fue del 57% en primera vuelta y del 67% en segunda vuelta, registros nunca conocidos allí.

El KKE (Partido Comunista) vio aumentar sus votos hasta el 12%. Desgraciadamente, la coalición de izquierdas Syriza (donde está el Synaspismos, el otro gran partido a la izquierda del PASOK) vio cómo nacían varias candidaturas de su interior. Al mismo tiempo, también hubo listas independientes de antiguos dirigentes de izquierdas del PASOK y de otros grupos de izquierda, que en algunos casos consiguieron representación. La conclusión es evidente: una sola lista a la izquierda del PASOK habría tenido un resultado muy significativo, y habría hecho mella en el nivel de abstención.

El 2011 será para los trabajadores un año más difícil aún que el 2010. Baste referir que la capacidad adquisitiva de cuantos son retribuidos con el salario mínimo se encuentra en los niveles de 1984. El paro superará los niveles de 1960. La propia UE estima que la economía griega se contraerá en un 9% en el conjunto del período 2009-12. Esto hará que sea la mayor caída económica en Grecia desde el final de la guerra civil, en 1949.

Irlanda

Irlanda, un pequeño país de 4’5 millones de habitantes, vio durante el año 2009 manifestaciones importantes, sobre todo de los empleados públicos, protestando contra el primer plan de ajuste del Gobierno de derechas, que recortó el salario de los funcionarios en un 15%. Dichas manifestaciones removieron al joven proletariado de la isla, con menos tradiciones que el griego, francés o español, viéndose impelido a ser un actor principal en los dramáticos acontecimientos actuales.

Siendo uno de los países más golpeados por la especulación inmobiliaria, la burguesía irlandesa necesita capitalizar los bancos privados con dinero público (recientemente nacionalizó el principal banco del país). Las deudas de Irlanda, como antes las de Grecia, y en el futuro las de Portugal y el estado español, ponen en riesgo a los principales deudores: fundamentalmente bancos alemanes, franceses y británicos.

Ante la insolvencia manifiesta, el gobierno irlandés se vio obligado a aplicar un nuevo y durísimo plan de ajuste en noviembre pasado, impuesto por los países dominantes de la UE, que conllevó:

  • Suprimir 25.000 plazas en la función pública.
  • Aumento del IVA hasta el 23%. Mientras, los impuestos de las empresas quedan anclados en un ridículo 12,5%, el más bajo de la UE.
  • Aumento de las matrículas universitarias del 33%
  • Recorte del 10% de las nuevas pensiones.
  • Bajar el salario mínimo.
  • Subir la jubilación hasta los 68 años.
  • Pago de impuestos para cientos de miles de trabajadores y pensionistas que estaban exentos.
  • Por primera vez, pagar por utilizar los servicios sanitarios.
  • 3.000 millones más de recortes en ayudas sociales.
  • 100% de aumento del impuesto al carbón (hay que decir que 2.000 ancianos mueren al año por falta de calefacción).

Todo este gigantesco recorte supondría el 40% de lo acordado con los representantes de la UE. El otro 60% se aplicaría hasta el 2014 con nuevos tijeretazos al nivel de vida de los irlandeses.

En torno a 100.000 trabajadores salieron a la calle, manifestando su rabia: “El Gobierno ha declarado la guerra a los pobres, el pueblo irlandés no somos súbditos sino ciudadanos”, se gritaba.

Según los resultados de una encuesta del Irish Time, en diciembre, ganaría las elecciones el partido democristiano Fine Gael (2) (hoy opositor), con el 30% de los votos, por delante del Partido Laborista, con el 25%. Mientras, se disputarían la tercera plaza el actual partido de gobierno Fianna Fáil, con el 17%, y el Sinn Féin (antiguo brazo político del ya inactivo IRA), con el 15%.

El líder político más valorado es el laborista Eamon Gilmore (44%), por delante del presidente del Sinn Féin Gerry Adams (28%) y del del Fine Gael Enda Kenny (25%), mientras los líderes de los partidos del gobierno sufren las peores valoraciones.

Francia

En Francia ha habido diez jornadas de protesta en el 2010 contra la reforma de las pensiones. La primera, en marzo, luego hubo otra en junio. Pero la cosa empezó en serio el 7 de septiembre, cuando 1,5 millones de personas salieron a la calle. Y las luchas aumentaron progresivamente de tono hasta el 28 de octubre. En el apogeo de las manifestaciones, las encuestas de opinión mostraron que el 70% de la población apoyaba las reivindicaciones de los sindicatos. A mediados de octubre, el 60% de los encuestados respondió favorablemente a una “radicalización” del movimiento.

En el cenit del movimiento, en dos de dichas “jornadas de acción”, salieron a la calle tres millones de personas. Y todo ello a pesar de que, realmente, nunca fue convocada una huelga general a la que estuvieran llamados todos los trabajadores (tanto del sector público como del privado) por parte de sus dirigentes principales.

Fue entonces cuando el movimiento alcanzó una dinámica propia. Los dirigentes de los principales sindicatos se vieron desbordados por la movilización de masas y determinados cuadros y dirigentes sectoriales, o locales, que conectaban con el sentimiento predominante, impulsaron la generalización de la movilización en sus empresas o federaciones, haciendo un llamamiento a la huelga indefinida.

Llegados a esta situación, la dirección de la CGT (la principal confederación sindical), y el resto de sindicatos, tuvieron que admitir el que se convocasen “huelgas reconducibles”. En síntesis, significa que las direcciones sindicales solicitan un preaviso de huelga. Pero es en asambleas de empresa donde se decide si la huelga se realiza o no. Este sistema permitió prolongar huelgas en varios sectores aparte de los mencionados, por ejemplo, entre los ferroviarios, sanidad o educación.

La movilización indefinida empezó a final del verano con los trabajadores portuarios. Siguió con los petroquímicos, que paralizaron todas las refinerías del país y gran parte de las gasolineras. Los trabajadores de la basura de Marsella jugaron un papel muy importante, así como los transportistas. En el primer caso el sindicato mayoritario era FO, y en el segundo era la CFDT, de tradición socialista. Esto es muy importante, porque el líder del principal sindicato, Bernard Thibault de la CGT, no llamó a la huelga indefinida argumentando que eso rompería la unidad sindical, refiriéndose con esto en primer lugar al segundo sindicato en importancia, la “más moderada” CFDT.

Sin embargo, los hechos demostraron que cuando los trabajadores vieron la posibilidad real de derrotar al odiado gobierno de Sarcozy, el movimiento se volvió irresistible, afectando a secciones fundamentales de todos los grandes sindicatos, de la CGT, de la CFDT o de FO.

A mediados de octubre, en la provincia que tiene como capital a la ciudad portuaria de Le Havre se constituyó, animada por los principales activistas sindicales de la ciudad, una asamblea de representantes de las principales empresas de la provincia que, junto a los representantes de los sindicatos con presencia activa en el movimiento, editaron un boletín de huelga diario donde reflejaban la actualidad de la lucha y sus acuerdos. En dicha provincia, durante varios días, sí hubo una auténtica huelga indefinida. En los boletines que publicaban se reflejaba la confianza en sus fuerzas:

“Con el seguimiento del bloqueo económico, podemos hacer que el gobierno ceda. Las leyes, como las chaquetas, son reversibles y, como pasó con el CPE (4) (contrato basura para jóvenes), puede que nunca se apliquen (…) Cada un@ de nosotr@s, de lo público o de lo privado, parado, precario, joven o jubilado, hombre o mujer… reivindican desde hace meses la retirada del proyecto y otro reparto de las riquezas.” (Boletín Havre de grêve nº13 – Jueves 28 de octubre de 2010).

Fue entonces cuando se demostró que había posibilidades claras de derrotar al gobierno Sarcozy. Para ello hacía falta una dirección de la lucha. Las “huelgas reconducibles”, impulsadas desde abajo en diferentes empresas, supusieron un paso adelante en la movilización. Pero no hay nada que sustituya al papel que puede y debe jugar una auténtica dirección que tenga una visión global del conjunto de fuerzas que representa y sepa cuáles son los sectores más activos, aquellos que deben jugar el papel de motor en la lucha; que centralice las fuerzas del movimiento obrero y plantee un plan de lucha de forma planificada; que sepa elegir cuál es el punto de ataque por donde hacer más daño al enemigo que tiene enfrente; que pueda organizar de forma efectiva la solidaridad frente a la represión del Gobierno; que tenga la posibilidad de replegar y reorganizar sus fuerzas para poder emplearlas de manera metódica con un fin específico.

Esta fue la principal debilidad de la movilización, la debilidad de la máxima dirección sindical que se comportó con auténtica miopía política.

La burguesía francesa no se podía permitir una derrota clara de Sarkozy: hubiera significado la caída de su gobierno, del propio presidente Sarkozy, y la elección probable de un nuevo gobierno de izquierdas, impuesto en la práctica por la movilización, que no hubiera podido aplicar en años las contrarreformas que necesitan los capitalistas franceses que ahora, de todos modos, se van a ver seriamente retrasadas. Además, una victoria de los trabajadores franceses hubiera tenido repercusiones en toda Europa, haciendo mucho más difícil la aprobación de planes de austeridad en los demás países.

A pesar de todo, el nivel de movilización y la capacidad de iniciativa a la que ésta dio lugar jugaron un papel de inspiración tremendos, llevando la lucha mucho más allá de donde tenían previsto los dirigentes sindicales confederales. La lucha cruzó las fronteras nacionales. En Bélgica, los trabajadores del depósito de hidrocarburos de la multinacional francesa Total en Feuly se cargar de combustible camiones que fuesen a abastecer a Francia. De hecho, en Bélgica, había en ciernes un movimiento de solidaridad más amplio, justo cuando acabó la movilización en las refinerías francesas. La sección flamenca del sindicato socialista de servicios públicos (ACOD) anunció que llamaría directamente a la huelga en caso de trasporte hacia Francia de carburante, si se hubiese actuado de esa manera con el fin de sabotear la huelga de las refinerías francesas.

Los dirigentes de la federación petroquímica de la CGT, enfrentados a la dirección confederal (estatal) de la CGT, se convirtieron en un referente para el movimiento. Al mismo tiempo, eran también conscientes de que ellos solos no podían sostener la movilización:

“Nos hemos dado cuenta de nuestro peso, de nuestra capacidad para emprender actuaciones destacables. Y las otras profesiones también se han dado cuenta, prosigue Marcel Croquefer. Ahora recibimos miles de euros de empleados de las PME (pequeña y mediana empresa), de maestros, de interinos del espectáculo, de gente que trabaja en las oficinas de la región de Lille y que nos manda dinero de forma espontánea diciendo:

‘Yo, si me pongo en huelga, no cambia nada. Pero vosotros ¡No tenéis que tirar la toalla!’ Es un tipo de movilización totalmente novedosa. Esto está bien, pero al mismo tiempo, cuantos más hagamos huelga, más fuertes seremos (…) Desde los primeros años 2000 se teme en las refinerías que la posición moderada de la CGT estatal nos termine perjudicando. Nosotros hemos permanecido en la cultura del combate, no en la del compromiso. Si nosotros tiramos la toalla, ¿Quién luchará?” (www.dijonscope. com – octubre 2010).

Así, al final de la movilización, se generó una campaña de apoyo económico a los huelguistas de las refinerías que fue apoyada, entre otras organizaciones, por el PCF.

En las postrimerías de la movilización, ya no eran determinados activistas aislados en diferentes ciudades, o líderes de tal o cual federación, los que habían llegado a la conclusión de que hacía falta otra política sindical más combativa y resuelta para derrotar al gobierno de Sarkozy. La lucha había servido para que decenas de miles de nuevos activistas que habían crecido con la lucha, o en algunos casos habían nacido con ella, llegasen en base a su experiencia a esta conclusión, como refleja el siguiente texto:

“El 28 de octubre, la AG [Asamblea General] de Le Havre ha votado una resolución para que delegaciones de todas las ciudades vayan a sacudir el cocotero de la Intersindical Nacional… Ha pedido a la Intersindical Nacional que, para su reunión del 4 de noviembre, invite a las delegaciones representativas de las AG de huelguistas y de las bases movilizadas de las ciudades (comités de huelga), de forma que aporten propuestas de acciones a desarrollar y un calendario de movilización hasta la retirada de la ley (…) Los asalariados (…) han decidido volver al trabajo el 29 por la mañana. Los medios de comunicación a las órdenes de los que enfocaban la huelga en el sector del petróleo, se han apresurado en anunciar el fin de la lucha contra la ley. El calendario de huelgas, mal organizado por las confederaciones, ha contribuido al aislamiento de los trabajadores de ese sector. Han vuelto al trabajo con la cabeza alta.” (Boletín Havre de grêve nº15 – Jueves 28 de octubre de 2010).

De hecho, podemos decir que, en Francia, como pasó en Grecia y otros países, está en ciernes un giro muy importante a la izquierda en los sindicatos. Por ejemplo, los dirigentes petroquímicos, junto con algunas estructuras regionales, como la de Nord Pas-de-Calais se han convertido en referentes en la CGT de cara a poder aglutinar una futura corriente de izquierdas que organice a decenas de miles de nuevos delegados y activistas sindicales que demandan un cambio a la hora de enfrentarse a la burguesía y a su Gobierno.

Aunque el movimiento no consiguió sus objetivos, el ambiente entre la clase no es uno de desmoralización. Los trabajadores franceses han aprendido importantes lecciones a través de una lucha que ha sido muy dura. La más importante es que ellos dieron todo lo que podían, lo que falló fue la dirección.

La burguesía francesa, que debe acometer ajustes tan importantes como el del gobierno británico, no tiene en absoluto confianza en poder llevar a cabo un ataque directo contra el resto de conquistas sociales de los trabajadores franceses. Sarkozy sale gravemente tocado de esta crisis, viviendo su cota más baja de popularidad. No puede aguantar un envite similar en los próximos meses, a pesar de que el capital financiero le va a empujar a ello. Eso significa más crisis social y política, lo que facilitará la llegada a la presidencia de la República de un candidato de la izquierda, en un contexto donde (a diferencia de sus homólogos griegos o ibéricos), van a verse forzados a erigir sus consignas electorales sobre la defensa de los servicios públicos.

Más movilizaciones en el horizonte

Desde principios de 2010, los países donde la burguesía centró sus ataques más decisivos fueron Grecia e Irlanda, ante la crisis de la deuda. El capital financiero exigió e impuso las políticas llevadas a cabo por sus respectivos gobiernos, diera igual que fueran conservadores o socialistas.

En el resto de países que hemos mencionado, los trabajadores con conciencia de clase deben estudiar con atención la concatenación de procesos que se han dado en los mencionados anteriormente. A unos planes de ajuste, siguieron otros. Un “último sacrificio” fue seguido por otro, y por otro más.

Los gobiernos español y portugués están recorriendo con celeridad el camino irlandés y griego. Después de muchos años de paz social en la península ibérica, las huelgas generales en septiembre (en el estado español) y en noviembre (en Portugal) han servido de manera general para empezar a poner en pie al movimiento obrero. En el caso portugués había conciencia desde hace más tiempo de la decadencia del país, cuya recesión económica empezó varios años antes del 2007, y los movimientos políticos a la izquierda del PS suponen ya más del 20% de representación parlamentaria. En el caso español, el movimiento obrero se encuentra inactivo desde hace más tiempo y la burguesía está utilizando de parapeto al que era visto como un “izquierdista” en Europa, Zapatero, siendo por ahora más audaz en sus contrarreformas que en Portugal. Ahora, el gobierno del PSOE prepara la contrarreforma de las pensiones que, de diferentes maneras, va a dificultar el acceso a las pensiones públicas y a disminuir la cuantía de éstas.

La burguesía quiere abolir la “negociación colectiva”, esto es, el mecanismo vigente desde hace décadas por el que los trabajadores, colectivamente a través de sus sindicatos, negociaban con los empresarios por sectores económicos y provincias. Luego vendrá la “reforma” del sistema de salud, y luego más… Cinco años de reformas, declaró un alto cargo de Zapatero.

En Italia, el FIOM (federación del metal de la CGIL, la principal confederación sindical), convocó el pasado octubre una manifestación de masas en Roma (entre 500 y 700.000 asistentes), que galvanizó el ambiente de descontento contra Berlusconi, crecientemente visto por sectores más amplios como un individuo alejado de la realidad, sin escrúpulos ni moral a la hora de defender sus intereses particulares. La movilización del FIOM catalizó toda una serie de procesos que estaban larvados en la sociedad, provocando la lucha de los trabajadores emigrantes; o de los estudiantes y profesores que se movilizan contra los recortes y la política privatizadora en la educación…, que han puesto en jaque al gobierno Berlusconi y van a precipitar su caída.

En Gran Bretaña, el Gobierno pretende enfrentar el actual déficit presupuestario con el recorte de medio millón de empleados públicos (que originará otro medio millón de desempleados, según los sindicatos). Este recorte presupone además la disminución de un 25 por ciento del gasto en todos los ministerios; los estudiantes verán triplicadas las tasas universitarias; los funcionarios verán congelado su sueldo; la edad oficial de jubilación se fijará en 66 años desde el 2020; el IVA pasará del 17,5% al 20% en enero de 2011; etc.

Todo esto ha puesto en pie de guerra a los estudiantes y se ha dado en un contexto donde el dirigente del Partido Laborista que ha tomado el liderazgo del partido, no era el candidato de la burguesía, sino el de los sindicatos. Éstos, el TUC (Trade Union Congres), anunciaron para marzo las movilizaciones más importantes de su historia.

En Alemania, ha habido diferentes movilizaciones de decenas de miles, y las encuestas arrojan una victoria amplia de la izquierda en las elecciones regionales que va a haber este año. También en Rumanía ha habido movilizaciones radicalizadas… Podríamos seguir hablando de otros países de la UE, pero no hay espacio.

De una manera general, la polarización social que se está acrecentando de manera importante, va a tener su reflejo en una mayor polarización política. Mientras, la burguesía necesita seguir con la destrucción del estado del bienestar, que es la conquista política e ideológica que ha permitido un relativo atenuamiento de la lucha de clase en Europa desde finales de los años 40 del pasado siglo.

Esto augura enfrentamientos cada vez más radicalizados entre las clases, algo para lo que se están preparando los principales estrategas de la burguesía.

Felipe González, ex presidente español (y ahora consejero de la empresa Gas Natural), que ha realizado buenos servicios para la burguesía internacional, daba una visión pesimista del futuro en diferentes entrevistas concedidas en los últimos meses:

“Lo que le preocupa es que Europa no perciba la crisis como ‘un parte aguas en la evolución histórica’ (…) urgió a que se aproveche la oportunidad para afrontar una reforma financiera ‘que salve a la economía de mercado’ de la próxima crisis, [que] será ‘de rebeldía destructiva’, auguró. ‘Las implosiones sociales del futuro no serán contenibles como esta vez’ “. (El País, 23-03-2010)

Y también:

“Estamos incubando la siguiente crisis financiera y la diferencia con ésta será que los ciudadanos ya no tolerarán que haya centenares de miles de millones de dólares para rescatar a los banqueros de sus propios errores. Probablemente, estamos ante la última oportunidad de una reforma seria del funcionamiento del sistema” (El País, 07-11-2010).

En consonancia, preparan todo tipo de medidas antidemocráticas para encarar el futuro: control de Internet (las medidas tomadas contra Wikileaks, ley de la ministra Sinde en el estado español); leyes restringiendo el derecho a huelga, preparándose en diferentes estados; medidas de investigación y enjuiciamiento contra los partidos de izquierda (contra el dirigente de las juventudes del Synaspismos en Grecia; autorización de espionaje contra Der Linke en Alemania…). Al mismo tiempo, en prácticamente todos los países, ministros e ideólogos de la burguesía hablan sin tapujos de reformar sus respectivas constituciones para recortar todo tipo de derechos democráticos.

La juventud está demostrando una gran radicalización y va a ser una compañera significativa del movimiento obrero en la defensa de sus derechos. El ejemplo francés muestra cómo pequeñas secciones de la clase trabajadora (petroquímicos, camioneros, conductores de fondos de banco, trabajadores de electricidad…) pueden poner en jaque, por sí solos, el funcionamiento de la economía. Hoy más que nunca, sin el “amable” permiso de la clase obrera no gira una rueda, no se enciende ninguna bombilla, ni se conduce un autobús.

Una lección importante de las últimas movilizaciones masivas de la clase trabajadora en Francia y en Grecia es que para derrotar los planes de la clase dominante no basta con convocar una huelga general de 24 horas o una jornada nacional de lucha de manera aislada. Ni siquiera sirve convocar una serie de huelgas generales de 24 horas una detrás de la otra. Para frenar la ofensiva de la burguesía es necesario un plan de lucha sostenido y en aumento, con movilizaciones cada vez más fuertes y contundentes. Y para eso es necesario transformar nuestras organizaciones sindicales y sus direcciones.

Como dice Alan Woods:

“Hay efervescencia a todos los niveles de la sociedad que debe encontrar su expresión dentro de las filas del movimiento obrero. Los dirigentes sindicales están desesperados por llegar a un acuerdo con la burguesía, pero hay un problema: la burguesía no tiene nada que ofrecer. No es sólo que no puede ofrecer ninguna reforma significativa. No puede tolerar la continuación de las reformas que fueron conquistadas por los trabajadores en el pasado.

“Por lo tanto, los dirigentes sindicales no tienen más remedio que movilizar. Sin embargo, en las condiciones actuales, incluso las huelgas generales no son suficientes. La clase dominante no tiene otra alternativa que continuar con sus ataques. Esto no es un estado transitorio de las cosas. Es un punto de inflexión en la historia de Europa. Y es una receta acabada para un renacimiento de la lucha de clases.

“En todas partes hay un creciente cuestionamiento del capitalismo y un creciente interés en las ideas del socialismo y del marxismo. Ayer, en el curso de una manifestación estudiantil en el centro de Londres la palabra revolución estaba pintada en la columna de Nelson. Es sólo una palabra, pero muestra cómo se está desarrollando la situación.

“Estamos en un período totalmente nuevo que va a ser más similar a la década de 1970 y al período de entreguerras que a las últimas tres décadas. La única cosa que mantiene en pie a este sistema capitalista decrépito y enfermo es la inercia temporal de las masas. Serán necesarios grandes acontecimientos para sacudir esta inercia. Pero los grandes acontecimientos están a la orden del día.”

Notas a pie de página

  1. 1 IVA, impuesto de valor añadido, principal impuesto al consumo que afecta fundamentalmente a las masas
  2. El Fianna Fáil y el Fine Gael son los dos partido burgueses que se vienen alternando en el gobierno irlandés desde hace décadas
  3. El CPE fue frenado con la movilización después de su aprobación.
  4. (Europa en crisis – http://www.corrientemarxista.org/internacional/europa/351-europa-en-crisis.html)