Migración, crisis y lucha de clases en El Salvador

Al final de este año se conmemoran 20 años de la ofensiva militar más importante del FMLN que obligó al Estado a dar una serie de concesiones a favor de las masas con los acuerdos de Paz, pero este año será también clave en la historia de la lucha de clases en El Salvador.

Existen ya evidentes síntomas hartazgo entre las masas, que usaran en primera instancia el escenario electoral a través de sus organizaciones tradicionales, para sacar del gobierno al partido anticomunista fundado por el dirigente de los escuadrones de la muerte Roberto D’Aubuisson, ARENA, y tratar de transformar su miserable realidad. Existen enormes tradiciones revolucionarias en el pueblo salvadoreño. Grandes batallas se han librado desde el surgimiento del proletariado como la insurrección de 1932, la huelga general del 1944, la oleada huelguística de 1967-1968, las movilizaciones de masas durante los 70, la revolución de 1980 y la guerra revolucionaria de 19801992 donde la burguesía no pudo derrotar a un pueblo que luchaba por el socialismo. Esta experiencia mostró los límites del guerrillerismo pero también el gran potencial revolucionario de las masas oprimidas de El Salvador.

La migración

El dramático tema de los emigrantes es la muestra más clara de lo podrido que se encuentra el capitalismo salvadoreño. Roque Dalton llama a los salvadoreños en su famoso Poema de Amor “los eternos indocumentados”. Cuando aquellas líneas se escribieron ya se había vivido un fuerte fenómeno migratorio en el que 350 mil salvadoreños en la década de los 60 vivían en otros países, principalmente de Centroamérica. Miles de ellos trabajaban en los infiernos bananeros de la United Fruit Company, muchos dejando ahí sus vidas. Las fuertes tensiones económicas con Honduras terminaron en la mal llamada «Guerra del Fútbol» y la expulsión de 80 mil salvadoreños de aquel país. Por muy dramático que suene aquel pasaje de nuestra historia, comparado con lo que ocurre hoy parece un divertido cuento de niños. Según datos del ministerio de relaciones exteriores, actualizados en 2005, existen 2,950,126 salvadoreños viviendo en el extranjero 87.6% de ellos viven en EEUU. Para un país tan pequeño con cerca de 6 millones de habitantes es una cifra abismal, uno de cada tres salvadoreños vive fuera del país.

Fue durante la guerra civil, en la década de los 80, cuando la migración creció considerablemente y EEUU se convierte en su principal destino. Según el documento del equipo Maíz “Emigración y Remesas”, durante esa década emigraron 127,450 salvadoreños. Frente al creciente problema migratorio la burguesía suele culpar al FMLN o a los desastres naturales, como el terremoto del 2001 o el huracán
Stan. Esto último sin duda ha agravado la situación, pero después de los acuerdos de paz lo que hemos visto es un terremoto social con infinidad de ataques a los trabajadores como el abandono del campo, las privatizaciones, los ataques a la educación y la seguridad social, los ataques a las conquistas laborales, el salario, el alto crecimiento demográfico que el capitalismo es incapaz de controlar, etcétera.

Veámoslo de manera clara, según datos del PNUD del año 1998 al 2005 (prácticamente el periodo de Francisco Flores) hubo mas migración que en las 5 décadas anteriores. El de Antonio Saca compite fuertemente con Flores para posicionarse como el gobierno con mayor migración de la historia. La organización defensora de los derechos de los migrantes, CARECEN Internacional, estima que salen del país 700 salvadoreños al día. No todos logran su objetivo. Existen miles de anécdotas de migrantes estafados por los llamados coyotes, de muertes por asfixia o en el desierto, asaltos, golpizas, violaciones, mutilaciones al ser aplastados por el ferrocarril, etc. Estos son síntomas de la verdadera barbarie a la que nos lleva el capitalismo. Miles de centroamericanos, después de pasar las más graves penalidades, son deportados y al regresar a un país que no les ofrece ninguna alternativa vuelven a intentar llegar a los EEUU. Según datos de la PNUD, la riqueza generada por los salvadoreños fuera del país equivale al 127% del PIB nacional y su ingreso per cápita es 6 veces mayor que el de los que se quedan en el país. Muchos razonarán que es mejor emigrar a otro país aunque se pueda morir en el intento que morir de hambre o asesinado por algún pandillero.

Endurecimiento de la política migratoria

El gobierno salvadoreño es uno los más fieles defensores del imperialismo, llegando incluso a apoyar la invasión imperialista de Irak con el batallón Cuscatlán de alrededor de 350 soldados. En pago por sus servicios, el gobierno de EEUU responde con un endurecimiento de su política migratoria. Según datos del PNUD, en el año 2001 hubo 3,445 salvadoreños deportados de diversas regiones de EEUU, pero para el año 2002 fueron ya 20,741. Esta tendencia ascendente se ha mantenido. En México, el triunfo de la derecha, con los gobiernos del PAN tanto de Vicente Fox y ahora el de Felipe Calderón, subordinados claramente al imperialismo, facilitaron el endurecimiento de la política migratoria
haciendo el trabajo sucio de deportar a la mayoría de los salvadoreños antes de que alcancen a llegar a los EEUU. También es de resaltar que este incremento se da justo en el periodo de la pasada recesión en Estados Unidos. En este país, en 2002 hubo 3,621 salvadoreños deportados, en 2003 se incremento a 5,214 y en 2008 fueron 80,448 deportados de todo Centroamérica, cifra record, de los cuales 20,516 fueron salvadoreños.

Muchos de estos deportados con antecedentes penales pertenecen a las famosas pandillas internacionales conocidas como Maras y su repatriación solo profundiza los problemas sociales como la delincuencia en Centroamérica. “Las extorsiones, asaltos y asesinatos se han incrementado en la medida que muchos de los pandilleros formados en las calles y cárceles de California, Arizona, Texas y Washington, han llegado al país para reproducir esa forma de vida” (El Diario de Hoy, 16/10/2006).

Los acuerdos recientes entre el gobierno de El Salvador y el de México sobre el trato justo a los migrantes son producto de las grandes críticas por las constantes violaciones a derechos humanos, pero solo servirán en el mejor de los casos para realizar las deportaciones de manera humanitaria. Solo son medidas superficiales que no terminarán con la alta migración y la alta deportación.

Dependencia económica

Pero el efecto principal de la migración ha sido el de generar una dependencia económica mayor con respecto a los EEUU, siendo la economía salvadoreña un verdadero parásito que depende del imperialismo. Los trabajadores emigrantes que envían remesas mantienen a flote la economía del país entero. En 2006 1,670,942 hogares recibían remesas que usaron, en su mayoría, para gastos básicos. Las remesas superan a cualquier sector de la exportación por separado y están relativamente cerca de igualar los ingresos de exportaciones en su conjunto.

Según datos oficiales del Banco Central de Reserva de El Salvador los ingresos de remesas y exportaciones son los siguientes en millones de dólares:

Sin las remesas no se podría mantener el actual consumo interno. Si estas se vinieran abajo el mercado se contraería y por tanto tendría un impacto en la industria tanto de las mercancías de importación como de las de producción nacional. ¡En 2007 las remesas equivalieron al 18.1% del PIB nacional! Esta es una cifra sorprendente. En algunas zonas es mucho mayor, en el departamento de la Unión las remesas representan el 50% del PIB departamental.

A la burguesía en El Salvador le interesa que sigan saliendo migrantes pues las remesas son un jugoso negocio para ellos. Los bancos por ejemplo se apoderan de millones de dólares de los trabajadores migrantes, que son producto de la venta de su fuerza de trabajo, solo por gestionar el envío de remesas.

Los trabajadores salvadoreños en EEUU no están exentos de las crisis. El endeudamiento de los trabajadores salvadoreños en EEUU, la enorme perdida de empleos y los ataques a las condiciones laborales limitarán el envío de remesas. Los datos oficiales del Banco Central de Reserva indican que en 2008 las remesas siguen a la alza, aunque estos datos pueden estar maquillados, aun así podemos ver una enorme caída en el ingreso de remesas del mes de octubre a noviembre de 2008 pasando de 304.3 a 264.8 millones de dólares respectivamente. La caída de las remesas podríamos verlas compensadas con el envío de más fuerza de trabajo vía la migración pero no toda podrá ser absorbida por los EEUU. Habiendo un mayor ejército general de reserva se intentará atacar más las condiciones laborales de los trabajadores migrantes que ya se enfrentan a una política anti-migratoria más dura. La clase obrera debe dar su última palabra; basta ver las demostraciones de fuerza que ya han dado en el pasado los trabajadores emigrantes con millones en las calles del corazón del imperialismo.

Las exportaciones

La economía salvadoreña ha mantenido una tendencia de crecimiento en los últimos años, en 2006 fue de 4.2%, en 2007 fue de 4.7% pero para 2008 la economía solo creció un 3.2%, mostrando los efectos de la crisis en EEUU. El TLC le ha permitido extender sus exportaciones y generar algunas inversiones con grandes desajustes económicos. Además de que este crecimiento no resolvió en lo más mínimo los problemas fundamentales de los trabajadores, su mayor integración a la economía mundial lo vuelve más dependiente y vulnerable.

El crecimiento económico del país dependerá de que las masas tengan recursos para consumir (remesas) y las mercancías de exportación se puedan colocar en el mercado mundial. Hasta noviembre de 2008 el déficit en la balanza comercial era 4,810 millones de dólares (4,294 en exportaciones menos 9,105 millones de dólares de importaciones) que no podría cubrirse sino es por las remesas. La burguesía habla del gran crecimiento de las exportaciones no tradicionales que se venden principalmente en Centroamérica, pero estas economías son igual de dependientes que la salvadoreña y veremos también caídas de remesas y del consumo. Las exportaciones tradicionales (café, azúcar y camarón) solo representaron hasta noviembre de 2008 14.88% del total de las exportaciones, las no tradicionales 49.39% y la maquila 43.15%.

La maquila había sido golpeada por el crecimiento de la economía china que le había ganado mercados pero con el CAFTA aprobado en 2006 se ha vivido una recuperación del sector. El crecimiento de las exportaciones no tradicionales a Centroamérica también se han incrementado desde la firma del TLC con Centroamérica, EEUU y República Dominicana.

El CAFTA ha representado el empobrecimiento de las masas salvadoreñas; mientras le da todas las facilidades al gran capital, eliminando los aranceles (y disminuyendo los ingresos del Estado) aumentando la tasa de beneficios. Todo salvadoreño sabe que el CAFTA no ha implicado ninguna disminución en los precios de las mercancías, lo que sí ha significado es mayor explotación para que las empresas salvadoreñas puedan disminuir los costos de producción y hacer competitivas sus mercancías frente a los EEUU. La firma del CAFTA hace aún más dependiente a la economía salvadoreña de la de EEUU y los avances que ha tenido en el periodo de boom se convierten en su contrario durante la recesión.

Los marxistas nos oponemos a la explotación capitalista que se profundiza con tratados como el CAFTA que tienen toda la intención de beneficiar a la burguesía, por ejemplo, con la eliminación aranceles. Mantenemos nuestra consigna contra el CAFTA aún cuando la dirección del FMLN esté cediendo en este terreno a las presiones de la burguesía y la haya eliminado de su discurso.

México y la región centroamericana están siendo de las más directamente afectadas por la crisis en EEUU debido a su dependencia económica más directa. La baja de los precios del petróleo para un país no petrolero como El Salvador son una pequeña válvula de escape que el gobierno de ARENA quiere utilizar electoralmente al plantear medidas como la reducción del precio del transporte público. Eso no elimina los efectos de la pérdida del poder adquisitivo acumulada ni las consecuencias de la llamada crisis alimenticia que no es más que una expresión de lo irracional que se ha convertido el capitalismo. La clave en la economía salvadoreña desde la lógica capitalista estará en que pueda exportar sus mercancías en el mercado mundial y sobre todo mantener el crecimiento de ingresos de remesas de los migrantes, lo que implica seguir exportando fuerza de trabajo ilegal a los EEUU que será incapaz de absorber gran parte de esta.

Polarización social

El elemento clave en la ecuación es que la actual crisis se da cuando las masas muestran un cansancio que se expresa en el rechazo hacia el partido ARENA y el gran apoyo hacia el FMLN, dentro de un proceso revolucionario en América Latina y de gran convulsión en el planeta. Pero las elecciones solo son un termómetro que muestra la temperatura entre las clases sociales. La burguesía quiere encajar su rodilla sobre las espaldas de los trabajadores y que la crisis la paguemos nosotros mientras las condiciones actuales de vida son insoportables para miles de familias obreras y campesinas.

En la encuesta realizada por el Instituto Universitario de Opinión Publica (IUDOP) de la Universidad de Centroamérica (UCA) en septiembre de 2008 señalaba que 82.1% de los salvadoreños opinaba que el país necesitaba un cambio, el 54.5% que la situación del país empeoró con el actual gobierno, el 70.7% que la situación económica del país empeoró, el 60.7% que la situación económica personal empeoró en el ultimo año. Un par de datos interesantes es que el 55.5% cree que habrá fraude electoral y que solo el 50.6% de los encuestados creen que solo se requieren algunas reformas al actual sistema social mientras que 41.6% cree que hay que cambiar las cosas totalmente. Estos datos son una muestra del gran descontento acumulado y las aspiraciones de cambio ante un sistema que no nos ofrece alternativas. Si bien las encuestas pueden ser cuestionables y limitadas, sí nos dan un vistazo del ambiente que se vive.

El FMLN necesita un programa socialista

Las grandes posibilidades de triunfo del FMLN no se deben a la política y dirección actual del partido, sino a pesar de ella. En las designaciones de candidatos a los municipios hubo una serie de críticas e incluso movilizaciones de la militancia del partido en oposición hacia varios candidatos. Los trabajadores de los gobiernos municipales que en el pasado participaban con gusto en la campaña electoral, hoy suelen manifestar su descontento ante sus precarias condiciones laborales con apatía en la participación de la campaña e incluso en movilizaciones contra los gobiernos municipales. Suelen ver a algunos alcaldes y concejales del FMLN no como dirigentes revolucionarios sino como patrones que aplican políticas anti-obreras. Se requiere una política clasista en los gobiernos del FMLN.

Es evidente el cambio de discurso que hoy utiliza la dirección del partido, palabras como revolución o socialismo han quedado fuera los actos de campaña en estas elecciones. El FMLN se declara un partido revolucionario y socialista, pero en esta campaña electoral su dirección defiende un programa que esta muy lejos de ser socialista, incluso dentro de los límites del reformismo es bastante moderado. Se plantean cosas como el “combate a la corrupción”, “sanear las finanzas públicas”, edificar y defender el “estado democrático de derecho”, lograr el crecimiento económico, “reducir la brecha del conocimiento”, frenar la inseguridad ciudadana, superar el desempleo y el alto costo de la vida, etc. Pero como dijera Trotsky, una cosa es la clase, otra el partido y otra la dirección. La batalla electoral da muestras claras del ambiente combativo de la militancia y la clase obrera, primeramente con el apoyo masivo hacia el FMLN en las próximas elecciones donde la mayoría de las encuestas le dan una ventaja amplia. Ya en la toma de posesión de Funes vimos a 70 mil jóvenes y trabajadores concentrados para aprobar su candidatura. El 1 de mayo del 2008 marcharon 100 mil trabajadores con gran combatividad y recibieron con ánimo a Funes. Incluso hemos visto casos espontáneos de apoyo como la ovación al candidato de izquierda en un partido de fútbol con las masas gritando consignas revolucionarias.

La dirección del FMLN da muestras claras que no va a construir socialismo después del triunfo del 2009 y Funes lo ha señalado explícitamente y también declaró en la Convención Nacional del FMLN que: “No vamos a acabar con la propiedad privada y menos con el mercado. Mi gobierno será el mejor defensor de la iniciativa privada, porque entiende que para repartir con equidad y justicia la riqueza primero hay que producirla. Y para ello necesitamos que los emprendedores privados y el Estado sellen una fuerte alianza desde el inicio”.

Al leer editoriales de periódicos como El Diario de Hoy, donde ha acusado en los últimos meses a Funes y el FMLN de rojos, comunistas, asesinos, dictadores… nos queda bastante claro que para sectores importantes de la burguesía el FMLN siempre será el partido de los trabajadores radicales que quieren instaurar el comunismo en El Salvador y lucharán para impedir su triunfo en las elecciones con vías como el fraude electoral o bien boicotearán desde el primer día al posible gobierno del FMLN. No tienen miedo de Funes, sino del movimiento que en este contexto su elección podría desencadenar entre los trabajadores salvadoreños.

Por otro lado, las amplias masas nunca leen las letras pequeñas de los discursos, ellos apoyan al FMLN porque a sus ojos es la organización que luchó a favor del socialismo durante 12 años, porque es el partido de la clase trabajadora que ha luchado para evitar ataques como la privatización de la salud, porque ARENA no ha solucionado ningún problema y es la hora del cambio. Funes y el FMLN plantean una distribución más igualitaria de la riqueza, defender la educación, la seguridad social y apoyar a los pobres. Los trabajadores apoyan al FMLN y a Mauricio Funes, pero cuando estén en el gobierno exigirán que llegue el tan anhelado cambio y presionarán a su gobierno para resolver sus problemas. Pero este cambio no es posible con simples reformas en medio de la crisis orgánica del capitalismo. No es posible curar un cáncer con una aspirina. Los marxistas del BPJ luchamos en el FMLN por un programa revolucionario que permita la lucha real por el socialismo. Sabemos que esa es la aspiración de muchos militantes y trabajadores y que por eso hemos sido duramente atacados por la burguesía en intensas campañas de difamaciones y mentiras en contra nuestra.

La teoría estalinista que plantea la realización de la revolución democrática burguesa y después el socialismo, en la cual se escudan varios dirigentes para justificar su actual programa, es una teoría oportunista e inviable para construir realmente el socialismo. Los revolucionarios salvadoreños tienen que reivindicar lo que defendieron los dirigentes de la revolución rusa Lenin y Trotsky: se necesita hacer la revolución socialista en El Salvador como primer paso para extender la revolución socialista en Centroamérica y el conjunto del continente. La revolución no puede detenerse en el programa democrático burgués sino que debe trascender a medidas socialistas como la nacionalización de la banca y de las principales industrias, puestas a funcionar bajo control democrático de la clase obrera. La revolución no puede sobrevivir aislada y mucho menos en un pequeño y pobre país como El Salvador, pero el triunfo revolucionario animaría a la clase obrera y a los campesinos de Centroamérica que se levantarían para romper con las fronteras artificiales que nos impuso la burguesía al dividirse el territorio en pequeñas parcelas.

Fuera del movimiento obrero no hay nada

El FMLN surgió como producto legitimo de la clase obrera salvadoreña. La fuerte represión del Estado llevó a la conclusión a dirigentes sindicales y juveniles de que la salida revolucionaria debía ser a través de la guerrilla. Bajo esas condiciones donde había asesinatos de dirigentes de manera constante e incluso masacres en manifestaciones de masas, era sumamente necesario formar grupos de autodefensa, pero estos debían de servir para la organización de la clase obrera y estar directamente bajo su control no al revés. En los años 70 se crearon organizaciones de masas muy importantes, en donde estaban afiliados los sindicatos, que eran dirigidas por los grupos guerrilleros. Bajo el impulso revolucionario de 1979-1980 donde la clase obrera pudo haber tomado el poder, se dio un irresistible impulso a la unidad formando la Corriente Revolucionaria de Masas y posteriormente obligando a la dirección de las organizaciones de masas, que eran los grupos guerrilleros, a unificarse formando así el FMLN que desde entonces se ha convertido en la organización tradicional de los trabajadores.

Por su parte la lucha en los sindicatos históricamente ha pasado por el derecho a la sindicalización, que hoy sigue siendo prohibida para los trabajadores estatales, y por la defensa de las mismas organizaciones sindicales. Es común que estas sucumban ante los ataques de la burguesía. Eso no significa que los marxistas no debamos orientarnos a los sindicatos, se tienen experiencias como la de ANDES 21 de julio que no era propiamente un sindicato sino una asociación, que la clase trabajadora, concretamente el magisterio, utilizó como herramienta de lucha en batallas heroicas como las huelgas de 1968 y 1971. En las próximas batallas los trabajadores usarán a los sindicatos existentes y formarán nuevos.

Los sindicatos en general, incluyendo los más a la izquierda, suelen estar influenciados por ideas de carácter reformista, muchas veces provenientes de las ONG. Trotsky dijo en alguna ocasión que en condiciones de crisis del capitalismo, “los sindicatos no podían seguir siendo reformistas, ya que las condiciones objetivas no dejan ningún lugar para cualquier reforma seria, duradera”. Cuando los dirigentes sindicales, incluso los más honestos que quieren en realidad el beneficio de la clase obrera, han dado un paso atrás bajo la presión de la burguesía ésta les ha exigido que retrocedan dos o tres pasos más. Las presiones en el siguiente periodo serán abismalmente superiores, debemos hacerle frente a los ataques con firmes batallas de nuestra clase.

A diferencia de otros países que tienen grandes organizaciones sindicales, en El Salvador y en general en Centroamérica, no se ha desarrollado una burocracia sindical tan poderosa. Un dirigente sindical muchas veces debe cubrir su horario de trabajo y en sus horas libres dedicarse a la gestión sindical. Incluso hay muchos dirigentes sindicales con salarios sumamente bajos que sufren en carne propia la crisis capitalista de tal forma que la presión de las bases puede empujar fuertemente a la izquierda.

Lo que se requiere es un giro en la política actual, convertir a los sindicatos en instrumentos revolucionarios del proletariado. La clase obrera en El Salvador en el siguiente periodo se enfrentará a problemas como cierres de empresa y condiciones laborales semiesclavas, si es que lo permitimos. Los marxistas del BPJ defendemos en los sindicatos: Trabajo o salario digno para todos con escala móvil de acuerdo a la inflación; A fábrica cerrada, fabrica tomada; rescate de los sindicatos como instrumentos de lucha revolucionaria; abrir los libros de cuenta de las empresas y creación de comités de amas de casa, desempleados, pequeños comerciantes y obreros para controlar los precios; nacionalización de las empresas inviables; planificación democrática de la economía basada en la nacionalización de la banca y las grande industrias.

Si organizaciones sindicales clasistas como la CSTS mantienen una política marxista y desarrollan cuadros revolucionarios puede convertirse en una fuerte herramienta en la lucha para transformar la sociedad. La lucha por la revolución socialista en El Salvador tendrá que pasar por luchar por convertir a los sindicatos en herramientas revolucionarias y al FMLN en un partido auténticamente socialista.

Es necesario construir las fuerzas del marxismo

Los siguientes acontecimientos en El Salvador serán decisivos, la burguesía intenta evitar la llegada del FMLN al gobierno y de no conseguirlo atarle las manos para que no vaya más lejos. Las masas no pueden esperar y ese descontento que hoy se manifiesta en el proceso electoral se manifestará en la lucha en las calles y en las fábricas. En general, los trabajadores de a pie no aprenden de los libros sino de los grandes acontecimientos. Ante la ausencia de un partido auténti
camente revolucionario, las masas tendrán que pasar por la dura prueba del reformismo. Las fuerzas del marxismo, aunque son jóvenes, están presentes en El Salvador y nuestra agrupación es un referente para jóvenes y trabajadores. La crisis de la humanidad es la crisis de la dirección revolucionaria. Si al frente del FMLN y los sindicatos hubiera reales revolucionarios marxistas estaríamos en vísperas de un cambio radical en la sociedad. Es necesario construir una dirección revolucionaria, por eso luchamos en la Corriente Marxista Internacional y su sección salvadoreña el Bloque Popular Juvenil.

Los marxistas luchamos desde las fabricas, los barrios, los cantones, las escuelas y las calles para llevar al FMLN al gobierno, pero también para que éste aplique un auténtico programa socialista. No hay ninguna solución viable para las masas bajo el capitalismo y cualquier intento de sustituir el papel histórico del proletariado terminará en burocratismo.

Centroamérica es una región sumamente rica en recursos naturales, la tierra en El Salvador es particularmente fértil, además de contar con grandes recursos marítimos. No hay ninguna razón objetiva para que cada trabajador en Centroamérica pueda disfrutar de estudio o trabajo, de tener una buena alimentación. Las familias salvadoreñas no tendrían que estar mordiéndose las uñas para hacer milagros con la comida, debería haber comedores públicos con alimento barato, nutritivo y suficiente para toda la población. La propiedad privada y las sumamente estrechas barreras nacionales en Centroamérica asfixian a la sociedad y ponen en peligro la existencia de miles de hombres, mujeres, ancianos y niños.

Con una economía planificada dentro de una Federación Socialista de Centroamérica se podría de inmediato solucionar una serie de necesidades básicas de las masas y seria el primer paso para la construcción de una Federación Socialista de América donde solo se conocerá el hambre, la pobreza y la delincuencia en los libros de historia y permitirá a quienes hoy terminan sus vidas bajo la bala de un marero, sumidos en las drogas y el alcohol, trabajando de mañana a noche, migrando interminablemente o muertos en el intento, desarrollarse como auténticos seres humanos y veremos surgir de estas tierras a hombres que harán palidecer a los grandes artistas y científicos que conocemos hasta nuestra era. El socialismo permitirá desarrollar las capacidades de la sociedad y los individuos a niveles inimaginables.

El comunista cubano Julio Antonio Mella algún día señaló brillantemente que “luchar por la revolución socialista en América Latina no es una utopía de locos o fanáticos sino el siguiente paso en la historia de la humanidad”. La revolución socialista en Centroamérica no es solo es un sueño, sino una necesidad para la propia supervivencia de los obreros y campesinos que de no conseguir transformar la sociedad se enfrentarán a una espiral descendiente de la sociedad encaminada a la barbarie.

La revolución en El Salvador será socialista o no será y los únicos capaces de llevarla a cabo es la clase obrera que se debe dotar de las ideas más avanzadas del planeta, la teoría del socialismo científico elaborado por Marx y Engels y desarrollados por Lenin y Trotsky. Esas son las ideas que defiende el Bloque Popular Juvenil, únete a nosotros a la batalla por el socialismo.

Enero 2009