Bolivia: El DS 5503 fue abrogado, ¿ahora qué?

Cuando el presidente Rodrigo Paz promulgó el Decreto Supremo 5503 en vísperas de Navidad, seguramente pensó que la secuencia de feriados de fin de año serviría para desactivar las movilizaciones que inevitablemente vendrían como reacción. Adicionalmente, el hecho de empaquetar toda una serie de medidas económicas profundamente antipopulares en el mismo decreto en el que se encontraba como titular la eliminación de los subsidios a los combustibles generó vacilación en un principio, ya que la población aceptaba en general el argumento de que era una medida necesaria. Nosotros añadiríamos el detalle de que es una medida necesaria bajo el capitalismo.

En todo caso, al presidente le salió mal el cálculo, y una vez concluidas las fiestas, junto con todos los feriados extra que declararon a la rápida, las movilizaciones empezaron a ganar más impulso, a medida que también los contenidos «secundarios» de este decreto se hacían más conocidos, y la indignación popular frente a esto aumentaba. 

Bajo la dirección de la Central Obrera Boliviana, cada vez más sectores se unieron a la lucha, con medidas cada vez más radicales, llegando ahora al bloqueo de carreteras. Aunque el arma más potente de la clase trabajadora, la huelga como tal, que golpea a la burguesía donde más le duele, no se llegó a emplear a fondo, las marchas contra el decreto empezaban a adquirir un carácter masivo. 

Incluso el partido de Tuto Quiroga empezó a expresar oposición al decreto, aunque por sus propios motivos. 

Finalmente, la presión logró doblegar al gobierno, y el domingo 11 de enero se firmó un acuerdo que promete la abrogación del DS 5503 y la elaboración de un nuevo decreto en consulta con las organizaciones sociales, a cambio de la desmovilización de la COB. Esta aparente victoria, sin embargo, está cargada de peligros, y es necesario prepararse para las luchas venideras. 

Ni siquiera 24 horas después de firmado el acuerdo entre COB y gobierno central, cuando ya se habían levantado las medidas de presión, se promulgó el Decreto Supremo 5516, sin ningún tipo de diálogo, cosa que alarmó a muchos sectores. 

No obstante, el contenido de este nuevo decreto es fundamentalmente aquél que la dirigencia de la COB había accedido a conservar. Además, es necesario observar que aunque el gobierno haya cedido en cuanto al DS 5503, no ha cedido ni un milímetro en cuanto a las políticas económicas que buscan implementar. El DS 5509 y el DS 5515 siguen en pie. El ministro de economía ya afirmó que se desarrollarán nuevos decretos que impulsen el contenido del DS 5503 que está ausente en el nuevo decreto.

La burguesía está decidida a imponer su programa, sin duda también bajo enorme presión del imperialismo estadounidense. La abrogación del DS 5503 fue para ellos nada más que una retirada táctica, hecha para desmovilizar a la COB, y la dirigencia de la COB cayó en la trampa, incluso dando el visto bueno al DS 5516. Ahora el gobierno va a promulgar nuevos decretos que recuperen el contenido abrogado, o tomar la vía legislativa para introducir nuevas leyes que impongan el ajuste. La burguesía controla firmemente el Estado, y por lo tanto tiene variedad de rutas que puede tomar para llevar a cabo su programa.

Los dirigentes de la COB colocaron más confianza en los acuerdos con la burguesía que en el poder de la clase obrera movilizada, y ahora vemos los resultados. Haber desmovilizado a las bases inmediatamente después de haber firmado el acuerdo, sin haberlo consultado en un ampliado, y sin cerciorarse de que el gobierno aplicaba los acuerdos, fue un error garrafal. 

Varios sectores estaban dispuestos a continuar la lucha, demostrando la verdad de que las masas siempre son más revolucionarias que sus líderes, que han terminado actuando más como un obstáculo que como un motor. Si ahora se quiere volver a movilizar frente a nuevas arremetidas puede resultar más difícil, al menos al principio.

El problema fundamental de la COB actualmente es que no tiene un programa que pueda oponer al programa de ajuste del gobierno. Proponer un retorno a la situación durante el gobierno del MAS es imposible, ya que la gran mayoría de los trabajadores reconocen las limitaciones de esta, y que finalmente terminó en crisis. El resultado es una oposición vacía. 

Si no se lleva a cabo el programa de ajuste de la burguesía, ¿cuál es la alternativa? Porque seguir como ahora claramente no funciona. La COB ha perdido su programa revolucionario, como ya se veía en las tesis políticas aprobadas en su congreso de octubre del año pasado. Una propuesta que trascienda el capitalismo, como las Tesis de Pulacayo, es la única que podría ofrecer una verdadera alternativa.

La pregunta que debe plantearse es: ¿por qué deben pagar los pobres la crisis? En la misma oración en la que dicen que no hay plata, el gobierno le presenta todo tipo de regalos a la burguesía: eliminación de impuestos, liberalización de las exportaciones, arancel cero, la lista se hace cada vez más larga. Y eso que en buena medida fue esta misma burguesía boliviana la causante de la crisis. Los agroindustriales continuaron ganando millones de dólares todos estos años. Dólares que hubieran estabilizado la economía durante el gobierno de Arce. El expresidente incluso les prometió todo tipo de beneficios si reintroducían sus dólares a la economía nacional: sin ningún efecto, la burguesía tenía todas las cartas (dólares) en la mano, y olieron sangre en el agua. De esa manera pudieron facilitar el colapso del MAS.

Y ahora cosechan los frutos.

Los ataques recién empiezan, y frente a ellos, la respuesta de las masas revolucionarias debe ser: ¡Que la crisis la paguen los ricos! El contenido de esta frase solo puede significar la expropiación total de la gran burguesía y del capital financiero bajo control democrático de los trabajadores: la transformación socialista de la sociedad. Estos parásitos han demostrado ser totalmente incapaces de sacar adelante Bolivia, se han llenado los bolsillos a costa del sufrimiento del pueblo y del saqueo del medio ambiente, corresponde ahora enviarlos al basurero de la historia. Este es el programa que los comunistas debemos defender en todas las luchas, en todas las organizaciones obreras, campesinas y estudiantiles.

Núcleo Comunista Revolucionario (ICR Bolivia) comunistas.bo@gmail.com

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